GTranslate

Blog

Redes de innovación y software libre

Se cumplen 20 años del nacimiento de Linux que más allá de su impacto en la industria y su condición de tecnología disruptiva se ha convertido también en una declaración de filosofía o estilo de vida para la comunidad geek. Su origen y crecimiento es difícil de explicar desde parámetros económicos clásicos y, posiblemente, debamos acudir a la nueva teoría empresarial denominada de "la larga cola" o a la economía del comportamiento ("behavioral economics", en inglés) para un mejor entendimiento del fenómeno del software libre. En cualquier caso, se trata de una de las innovaciones clave de la era de Internet junto a la World Wide Web.

En la actualidad, y desde hace tiempo ya, el uso de aplicaciones de software libre y de código abierto se han convertido en algo cotidiano y cada vez más frecuente en el ámbito de la empresa y ofrecen recursos tanto a nivel de infraestructuras como de microinformática. Asimismo, se han extendido paralelamente las licencias de software libre y de código abierto. Se trata de un modelo de desarrollo, en unos casos, publicitario, filantrópico, o que propone un nuevo modelo de valor alternativo a la que defienden otros competidores en el mercado que utilizan estrategias de plataforma cerrada o software propietario. El software libre, en cambio, se caracteriza por la distribución, junto a la versión objeto, del código fuente, de manera que cualquiera pueda modificarlo o crear otros programas. Asimismo, resulta más sencillo detectar posibles agujeros de seguridad o "bugs" en la jerga informática.

Las licencias de software libre y de código abierto son muy interesantes y complejas desde el punto de vista legal por su uso creativo de la legislación de derechos de autor, así como por su visión de las patentes de software y de la tecnología propietaria. En todo caso, a efectos prácticos, hay que tener en consideración que a menudo las librerías de software libre se distribuyen sin garantías específicas o mantenimiento del desarrollador. Ello implica, inter alia, que el licenciante no garantiza necesariamente que no se hayan infringido derechos de terceros en el desarrollo de la aplicación o que el licenciatario deba fijar por sus propios medios cualquier posible error o mejora del software. Por otro lado, al tener acceso al código se pueden comprobar más fácilmente los posibles errores o fallos de programación. En todo caso, el surgimiento de este tipo de licencias ha incrementado la trascendencia de las Due Diligence de propiedad intelectual y licencias de software en el ámbito de las transacciones mercantiles.

Además, conviene examinar cuidadosamente los términos de la licencia al objeto de comprobar que sean compatibles con el modelo de negocio del licenciatario. En algunos casos, para cumplir con los términos de la licencia, el licenciatario tendría que hacer copias de su software de libre distribución y hacer que el código fuente estuviese disponible para su uso y análisis por cualquier persona, incluidos los competidores. Habitualmente, se considera que las librerías de software libre se redistribuyen bajo una sola licencia. Sin embargo, el desarrollador puede otorgar una licencia distinta cada vez que lo distribuye, si eso le interesa estratégica o económicamente. Esto da paso a interesantes modelos mixtos bajo dos o más licencias, según los casos. Por ejemplo, hay programas de software libre, producidos íntegramente por una empresa (MySQL es uno de los casos más reputados en el mercado), que se distribuyen bajo Licencia Pública General de GNU ("GNU GPL", en su acrónimo en inglés), pero que también pueden licenciarse de forma privativa si un cliente lo demanda (y está dispuesto a pagar por ello), por ejemplo porque no quiere o no puede cumplir las condiciones de la GPL

Nota: Imagen "Pinguin never say die" de Bibonunday bajo una licencia creative commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 2.0 (CC BY-NC-SA 2.0)

A las 18:44 del 07/04/2011 por omada

Neutralidad de la red, mercado y defensa de la competencia

Algunos de los acontecimientos recientes más emocionantes y desafiantes han surgido en el sector de la alta tecnología. Parte de la doctrina, me atrevería a decir también de la industria, tiende a analizar Internet desde un inadecuado nivel de abstracción, centrándose en Internet como un mero "medio", cuando -por diseño- casi todas las innovaciones y aplicaciones se encuentran a nivel de aplicación y protocolos asociados.
 
La historia nos demuestra que las innovaciones tecnológicas implican a medio y largo plazo cambios profundos en las estructuras sociales. Ello es especialmente cierto en el caso de la revolución digital que ha marcado la transición al siglo XXI y cuyo potencial se aglutina en la red de redes. En este contexto, la responsabilidad social corporativa y el comportamiento de las empresas más potentes en el mercado son cada vez más discutidas sin que se hayan determinado unas claras reglas del juego al respecto por parte de las autoridades competentes, lo que repercute negativamente en la innovación. En todo caso, parece claro que la economía digital requiere un soporte institucional y regulatorio para un óptimo funcionamiento.

Existen varios mercados implicados en el ecosistema de Internet de acuerdo a su diseño: mercados de infraestructuras de redes y servicios de comunicación electrónica, mercados de servicios relacionados con la organización de Internet, mercados de servicios de la sociedad de la información y mercados de contenidos. En cada una de estas capas deberá aplicarse la normativa "antitrust".
 
En mi modesta opinión, además del marco regulatorio en el ámbito de las telecomunicaciones, el derecho de defensa de la competencia puede jugar un papel fundamental al objeto de preservar la neutralidad de la red y el ecosistema de innovación generado por su arquitectura. 
 
Nota: Esta entrada de bitácora se basa en el resumen de comunicación que he preparado, y ha sido aceptado, para el VII Congreso Internacional Internet, Derecho y Política (IDP 2011): Neutralidad de la red y otros retos para el futuro de Internet.  
 

Mi actividad docente

Como podéis comprobar en mi Currículum Vitae, paralelamente al ejercicio de la abogacía, me dedico a la docencia desde el año 2000. Es una actividad que me genera muchas satisfacciones y que considero muy enriquecedora.
 
En la actualidad, soy colaborador docente de la UOC donde imparto las asignaturas de Derecho de Internet en la licenciatura, y Derecho de la empresa en el eMBA; keynote speaker en el curso de postgrado de Brand Community Management de la BES La Salle donde imparto la aula sobre los aspectos legales de las redes sociales; e Investigador asociado de Queen Mary, University of London.

A las 19:33 del 01/03/2011 por omada

#innovación, derecho y (r)evoluciones tecnológicas (III)

Ha llegado el momento de concluir ésta, sin duda, extensa serie de entradas. Y quiero hacerlo subrayando algunas cuestiones generales que en mi opinión son de particular interés para generar un ecosistema de innovación:

- Creo que los sistemas abiertos, en particular el software libre, y las arquitecturas abiertas de Internet son positivas y permiten promover la competencia en los mercados de la red y, por ende, el bienestar de los consumidores. En este marco de referencia debe proseguirse el caminio indicado hacia la "libertad plena" de Adam Smith y profundizar en los procesos de liberalización, en las reformas estructurales y, también, en la consideración de la justicia material en el ámbito regulatorio y de aplicación legal.

- El derecho de la competencia y la regulación de protección de los consumidores pueden ayudar a solucionar la compleja cuestión del acceso a los derechos de propiedad intelectual (en su acepción anglosajona) y equilibrar los monopolios legales derivados de dichos derechos o, acumulativamente, ordenar la concesión de liciencias obligatorias que dinamicen la innovación y el progreso tecnológico.

- De carácter urgente resulta la armonización efectiva de las disposiciones legales relativas a la propiedad intelectual e industrial en el ámbito de la Unión Europea y la realización de un mercado interior de la innovación. El marco legal actual, asimétrico y con una dicotomía subyacente entre los países de la familia del "Common Law" y del Derecho Civil, tiene como consecuencia una desventaja competitiva versus otros países y hubs de innovación técnico-científica.

- El rol de la innovación es crítico para el desarrollo económico de Europa y las políticas regulatorias (vide el estudio de la OECD "New Nature of Innovation"), así como el derecho deben asegurarse de que se promueva el proceso competitivo de forma limpia y dinámica.

- Parece necesaria la reforma de las leyes de extranjería para que faciliten la movilidad de investigadores, emprendedores, y profesionales de la sociedad de la información y el conocimiento, incrementándose la densidad de talento.

- La flexibilización de la legislación concursal empresarial al objeto de facilitar los procesos de reestructuración de deuda en situaciones de concurso, así como hacer más soportables la insolvencia y desequilibrio, fomentaría la emprendeduría y una nueva "cultura del fracaso" en Europa.

- La falta de financiación y capital puede ser paliada, al menos parcialmente, mediante un mejor encaje legal y administrativo de figuras como el "inversor angel" y las sociedades de capital de riesgo.

- A nivel institucional, se requieren más recursos materiales, tecnológicos y humanos, que permitan que las Administraciones Públicas entiendan el contexto tecnológico y dinámicas de mercado de las empresas de alta tecnología y startups, así como tutelar efectivamente el desarrollo de la sociedad de la información y las redes de innovación en la era de Internet. 

Nota: Imagen "innovation" de Seth1492 bajo una licencia Creative Commons Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

A las 14:39 del 12/02/2011 por omada

#innovación, derecho y (r)evoluciones tecnológicas (II)

Game of life screenshot

Según Schumpeter, la innovación puede ser definida como "la comercialización de todas las nuevas combinaciones sobre la base de la aplicación de nuevos materiales y componentes, la introducción de nuevos procesos, la apertura de nuevos mercados o la introducción de nuevas formas organizativas." (Schumpeter, J.A., 1934, "The Theory of economic development: an inquiry into profits, capital, credit, interest and the business cycle". Harvard University Press, Cambridge, MA). Schumpeter defiende que el desarrollo económico sigue las pautas de un proceso evolutivo en el que la innovación juega un papel crucial.

Por su parte, en mi opinión, la evolución legislativa en este marco de referencia debe tener en cuenta el desarrollo tecnológico, motor de la transformación de la realidad social, que condiciona las soluciones normativas y jurisprudenciales. A fin de evitar que, por estar la normativa vinculada a determinada tecnología, quede obsoleta en un plazo breve o discrimine futuras tecnologías disruptivas. En consecuencia, en la medida de lo posible, las normas deben ser tecnológicamente neutrales, orientadas a estándares abiertos, y conformes a un paisaje regulatorio amable con la innovación y la iniciativa empresarial.

En cualquier caso, la dialéctica de las "revoluciones tecnológicas" no es un tema de solución evidente y llevan implícitas dos aspectos relevantes más allá de las cuestiones técnico-jurídicas: por un lado, los estándares tecnológicos y por otro, decisiones políticas profundas. Detrás de esas decisiones encontraremos el futuro de Internet, que tal vez deje de ser la red de redes tal cual es conocida para convertirse en el medio por donde se brindarán distintos servicios (dígase, aplicaciones) como sugieren Chris Anderson y Michael Wolff en su artículo "The Web is Dead. Long Live the Internet".
 
Nota: "Game of life" está sometida a las condiciones de licencia de Wikimedia Commons

#innovación, derecho y (r)evoluciones tecnológicas (I)

Entiendo que todos tenemos una especial responsabilidad para con Internet que, entre otras externalidades positivas, fomenta la universalización del acceso a la información, democratiza la innovación, y favorece la desmaterialización de elementos. En mi caso, desde mis primeras experiencias en los 90 con la prensa digital, el buscador WebCrawler, y el chat, hasta el presente donde puedo disfrutar de una arquitectura de ordenadores y presencia web 2.0. Internet ha mejorado mi calidad de vida tanto a nivel profesional como social. Todo ello me motiva a publicar este post que aborda la cuestión de fondo de identificar algunos estándares que deben tenerse en cuenta para orientar la regulación y las leyes referentes a la economía de Internet de acuerdo a la nueva realidad. He de decir que esta entrada de bitácora se subdividirá en varias entradas dada su extensión.

El vertiginoso desarrollo de las tecnologías de la información ha transformado por completo la vida de la sociedad y lo más probable es que se mantenga ésta tendencia aún, a un ritmo más acelerado, cuando se asuma el cambio de paradigma que supone el paso de la era industrial a la digital. En el transcurso de la historia hemos visto como han surgido y se han desarrollado las revoluciones económicas denominadas revoluciones industriales. La revolución industrial en el siglo dieciocho fue impulsada por el motor a vapor, mientras que, a su vez, la energía eléctrica aparecida en el siguiente siglo hizo lo propio; ambas intervenciones en su oportunidad trajeron la facilidad de que los centros de producción industriales se puedieran ubicar en localizaciones geográficas variadas, sin depender de los recursos energéticos naturales circundantes.

La implantación en marcha de la Sociedad de la Información en la Unión Europea y su Agenda Digital han supuesto: la liberalización del mercado de las telecomunicaciones; la convergencia de los sectores de tecnologías de la información, de telecomunicaciones, el audiovisual y el editorial; la utilización de Internet como plataforma común para dar servicios de voz, datos e imagen, etcétera. En otras palabras, la sociedad emergente estimula la creación de nuevos productos, servicios y mercados, así como la convergencia de estos mercados y nuevas formas de competencia entre los diferentes actores. Los agentes del mercado se enfrentan a nuevos competidores y tecnologías disruptivas, y buscan nuevos modelos de negocio ante los cambios que se generan en el mercado actual de la economía de Internet. Todo ello se traduce en la aparición de servicios nuevos e innovadores para los usuarios.

Nota: Video de Jeff Bezos, fundador de Amazon.com, acerca de la innovación en TED

Hoy en lugar de opinar, tengo una lista

En el ámbito académico, ya sea como investigador o docente, tiendo a priorizar los contenidos disponibles en Internet. Las licencias creative commons y el propio ecosistema de la red favorecen la proliferación de contenidos accesibles de forma abierta. Sin ánimo de jerarquizarlo todo, a continuación os propongo una breve relación de libros acerca de tecnología, innovación e Internet, disponibles en la red (Disclaimer: el hecho de que relacione las siguientes publicaciones no quiere decir que esté necesariamente de acuerdo con las mismas. Simplemente, me parecen libros recomendables y siguen el patrón de acceso público y abierto en red):
 
(1) James Boyle - The Public Domain: Enclosing the Commons of the Mind
(2) Cory Doctorow - Content
(3) Yochai Benkler - The Wealth of Networks: How Social Production Transforms Markets and Freedom (pdf)
(4) Eric von Hippel - Democratizing Innovation
(5) Jonathan Zittrain - The Future of the Internet - And How to Stop It

A las 15:08 del 18/01/2011 por omada

Manifiesto por el medio ambiente de #MTNProjects

Creo que somos afortunados por vivir en una época que gracias a Internet facilita una democratización de la tecnología y el acceso al conocimiento. Además, la tecnología nos permite seguir modelos de conducta que sirvan para alcanzar un mundo mejor y explotar sus externalidades positivas. En esta línea, entiendo que los poderes públicos deben promover la sostenibilidad e impulsar el desarrollo de tecnologías limpias en consonancia con las tendencias del mercado y los intereses de la sociedad en su conjunto. Por todo lo anterior, mi compromiso con el medio ambiente es el siguiente: 

  • Propugno la explotación y desarrollo de tecnologías limpias.
  • Considero que las empresas de tecnología deben adaptarse a los avances del sector, proponiendo soluciones de negocio y procesos de fabricación acorde con la sostenibilidad medio ambiental, y que los Gobiernos deben incentivar y promover el desarrollo de nuevas herramientas que favorezcan nuestro entorno.
  • Todos los equipos ofimáticos y dispositivos que utilizo responden a criterios de eficiencia energética, integrando el medio ambiente en las políticas y acciones relacionadas con la adquisición de materiales.
  • He implantado la automatización de procesos de trabajo, así como el reciclaje, reutilización de materiales, y separación clasificada de desechos.
  • He digitalizado mis archivos y la gestión documental se basa en el principio de "oficina sin papel".
  • Siempre tengo en cuenta la ergonomía, incluso a veces el feng shui:-), y el consumo energético a la hora de utilizar los equipos y dispositivos.
  • La necesidad de reducir la generación de residuos y la emisión de sustancias contaminantes.

 

En mi modesta opinión, todo ello permite reducir el impacto negativo en el medio ambiente, reduce costes, mejora nuestra eficiencia y nos genera una ventaja competitiva.

Estrategia de marca y nombres de dominio en la web2.0

No deja de sorprenderme cuando hago mención a ello en la Universidad o con clientes, la reacción que genera la facilidad con que pueden registrarse direcciones URL como nombre de usuario o "vanity URL" en las distintas plataformas de la web2.0, y la poca atención que se presta a dicha circunstancia por parte de los operadores económicos. En mi modesta opinión se está repitiendo una situación que tiene un precedente claro con la explosión de los nombres de dominio y los ciberokupas, antes de la la consolidación de las políticas existentes de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual ("OMPI") como pieza fundamental de todo el engranaje para el registro y la resolución de controversias emanadas entre el titular de un dominio y un tercero por el registro y explotación abusivos del mismo en el ámbito de los dominios de Internet.
 
Los elementos que componen la Red necesitan ser identificados y diferenciados de los demás por una dirección única e irrepetible. Como ya sabemos, ellos se logra mediante las direcciones IP y el sistema de nombres de dominio ("DNS", en su acrónimo en inglés). Los nombres de dominio, que participan de la naturaleza jurídica propia de los bienes inmateriales , pasaron de ser una simple dirección electrónica a convertirse en un signo distintivo sui generis que identifica a las personas, físicas y jurídicas, que utilizan la Red en todos los sentidos comerciales y modelos de negocio que ésta ofrece.
 
Sin embargo, y aquí radica una fuente potencial de litigiosidad, se puede registrar cualquier nombre de usuario como dirección URL en las redes sociales y aplicaciones web con el único requisito de que esté disponible -una de las excepciones sería facebook-, bajo su actual régimen "abierto", sin perjuicio de las condiciones legales de los servicios web, en el sentido de que apenas concurren restricciones para las personas o entidades que pueden registrarlos. Ello no obstante, ante un ilícito sería susceptible de aplicación tanto la normativa de marcas como la normativa de competencia desleal, que tienen como ventaja procesal la posibilidad de adoptar medidas cautelares ab initio.
 
A la espera de nuevos acontecimientos, el crecimiento de las redes sociales, así como la conveniencia de potenciar la marca en la web2.0, en particular de aquellas compañías cuya actividad sea de carácter transnacional, indica la necesidad y oportunidad de contar con un amplio portfolio de nombres de usuario. Por todo ello, recomiendo a todos los actores con mínima presencia en la web2.0, o que persigan una ventaja competitiva, que utilicen herramientas como namechk con carácter previo al diseño de su estrategia de negocio y configuración de su portfolio de nombres de dominio.

Redes sociales y modelos de negocio

Nota: Este artículo ha sido previamente publicado en el Butlletí Electrònic ATI Catalunya

De acuerdo con el Eurobarómetro 335 publicado por la Comisión Europea el pasado mes de octubre, España está diez puntos por debajo de la tasa media (47%) de penetración de Internet de la Unión Europea (PDF, 54,5 Mb). Además, el Eurobarómetre también explica que sólo el 28% de los españoles participa en redes sociales, cosa que sitúa a España por debajo de la media de la Unión Europea (35%). Pero no en todo vamos a la cola de Europa. Según el Eurobaròmetre referido, España destaca a nivel europeo en penetración de tecnologías como la TDT y el ADSL, menos eficientes que el cable o la fibra óptica que predominan en otros Estados miembros. Estos datos demuestran el estado de la Sociedad de la Información en España el que, entre otras, es una de las causas de nuestra situación económica. Permítanme, sin embargo, que me centre en la cuestión de las redes sociales a nivel empresarial. 

Desde el estallido de la burbuja ".com", la denominada web 2.0, término acuñado por Tim O’Reilly, no ha dejado de florecer y, alguna de sus plataformas, caso de Facebook, ya se han convertido en un fenómeno de masas con biopic incluido. Aun así, su reducido nivel de explotación empresarial en España sólo se entiende como un error estratégico al no entender conceptos asociados como la Ley Metcalfe o las externalidades de red y sus implicaciones en términos de ventaja competitiva y posicionamiento en el mercado.

Gracias a la reducción de los costes transaccionales y la desintermediació consustancial a Internet, las redes sociales no sólo permiten optimizar la cadena de valor empresarial, sino también la explotación de modelos de negocio asociados a las mismas en un mercado auténticamente global. Las crisis son oportunidades y la recesión económica que nos toca vivir tendría que ser una magnífica oportunidad para que las empresas, tanto las grandes multinacionales como las PYMES, se replantearan su estrategia competitiva en la denominada sociedad en red.

Cómo podrán comprobar, no he hablado sobre aspectos legales. Cómo ya es habitual al referirnos en el mundo de la alta tecnología e Internet en general, también en el ámbito de las redes sociales, el derecho y la regulación van por detrás, pero esta es otra historia y a pesar de que esta circunstancia pueda generar cierta inseguridad jurídica y una barrera de entrada al mercado no tiene que ser impedimento para un incremento de las iniciativas empresariales que usen o se basen en la explotación de redes sociales.

 

A las 18:26 del 07/12/2010 por omada