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Mobile World Congress como punto de inflexión

Barcelona

Hace poco que nos levantamos con la buena noticia de que Barcelona (en adelante, "BCN") retiene el Mobile World Congress hasta 2018 y se convertirá en la sede internacional de la telefonía móvil tras desbancar a ciudades como París, Munich y Milán. Ello resulta una excelente noticia pero debo reconocer que me sorprendió un tanto, más allá de su situación económica, en consideración a su limitada infraestructura de comunicaciones (en el último congreso, me comentaron algunos asistentes que han de realizar una o dos escalas para llegar hasta BCN debido a la falta de conexiones intercontinentales del aeropuerto) y reducida conectividad de datos por la falta de inversiones (ADSL predominante vs fibra óptica).
 
En mi modesta opinión, al objeto de utilizar el nuevo status quo como punto de inflexión de forma inteligente y estratégica, formulo a continuación un conjunto de propuestas que entiendo que pueden ayudar a que BCN pueda convertirse en una plataforma de innovación, evolucionar su modelo productivo, y crecer económicamente (este análisis es extrapolable con algunas salvedades a Madrid u otras ciudades españolas):
 
i) Proliferación de startups de éxito y referencia. Se necesitan más empresas como Digital Legends, eyeOSfilmin, FonYou, trovit, zyncro, etcétera. De hecho, es imprescindible crear una cultura de emprendedores con sustrato social. Es decir, que además de dinamizar la capa industrial de BCN, se generen referencias sociales como Steve Jobs o Niklas Zennström en lugar de las actuales. Ello no sólo incrementa el capital intelectual de la ciudad, sino también las aspiraciones de futuras generaciones al objeto de revertir el proceso en el que se encuentra BCN de descapitalización intelectual y pérdida de talento.
 
ii) Aproximación del mundo académico a la empresa. Las facultades de ingeniería barcelonesas son un buen caldo de cultivo (en particular, si obviamos la cuestión de los idiomas), pero se requiere cuidar el talento y aproximar el mundo académico a la realidad empresarial, mejorar las competencias idiomáticas, y fomentar la atracción de talento. Es una cuestión cualitativa, no cuantitativa (en la actualidad, el número universidades y facultades de ingeniería es apreciable). Abundando, no creo que se trate de un problema de falta de creatividad como indican los sectores del videojuego o la biotecnología en BCN.
 
iii) Políticas de extranjería y de integración social (lógicamente, esta medida debe aplicarse a nivel estatal por una cuestión de competencias). Asimismo, creo que se deben modificar los requisitos para obtener un permiso de trabajo y de residencia para ingenieros, investigadores, y emprendedores, independientemente de su origen. Es decir, no sólo atraer talento vía economías de opción u otros (vide v), sino también facilitar su integración social.
 
iv) Extensión de la fibra óptica a todas las zonas de industrias limpias y densamente pobladas. Dejando el ADSL como la opción de acceso "canalla". Desafortunadamente, España tiene una Internet cara, lenta e ineficiente. No deja de sorprenderme la deficiente conectividad en España lo que repercute negativamente en sus índices de productividad e hipoteca su futuro (sin mencionar los efectos a nivel social. Por ejemplo, probad la experiencia de ver alta definición en streaming de un servicio público como rtve.es). Ello es consecuencia inter alia del punto monopolístico de partida en las infraestructuras (Telefónica) y las no-políticas de tecnología de los distintos gobiernos tanto centrales como autonómicos.
 
v) Incentivos fiscales e industriales a empresas de alta tecnología que permitan la apertura de grandes sedes y la inversión en I+D. Dicha localización permite potenciar a medio-largo plazo, el cosmopolitismo, inteligencia, cultura tecnológica, y talento de la ciudad.
 
vi) Alquileres más asequibles. La potencia de BCN como destino turístico y de convenciones inflaciona el mercado inmobiliario y supone, de no gestionarse bien, una visión cortoplacista de relativo valor añadido. En esta línea, coordinadamente, se requieren políticas tecnológicas e industriales que permitan el florecimiento de incubadores y centros de innovación en zonas de alquileres asequibles, bien comunicadas, y que dispongan de conectividad rápida de datos.
 
vii) La cuestión del acceso al capital y la escasa cultura de inversión. Así como la excesiva burocracia que se requiere para constituir sociedades y proyectos empresariales. A primera vista, parece crítico que el ICO y las entidades financieras se involucren en la financiación de proyectos sólidos y atractivos, optimizar la fiscalidad de las sociedades de capital de riesgo en la nueva economía y los proyectos empresariales de alta tecnología, valor añadido e innovación, así como reducir los costes transaccionales a los que se ven obligadas las microempresas y startups a la hora de su constitución social.
 
viii) Apuesta firme de las Administraciones Públicas por el software libre asociada a políticas de datos abiertos al objeto de reducir costes en concepto de licencias y hardware (el software libre requiere equipos menos caros y permite incrementar su ciclo de vida). Además, el software libre y las políticas de datos abiertos facilitan la configuración de un ecosistema de innovación de explotación amplia y profunda.

ix) Mejora de las infraestructuras. El aeropuerto de BCN debe ser un hub internacional con vuelos intercontinentales, en particular, a Medio Oriente y Asia, conectado con el tren de alta velocidad a Madrid y Francia, mejorándose asimismo cercanías al objeto de que la metropolis de BCN esté bien comunicada. También requieren mejora los transportes públicos y alternativos (a modo de ejemplo, en bici) que optimicen los traslados interurbanos entre las zonas de tecnología (Pueblo Nuevo y Diagonal Mar con el centro, por ejemplo). Y el eje mediterráneo, así como la conexión con Francia vía terrestre, al objeto de mejorar el transporte de mercancías y optimizar la explotación tanto de las plataformas logísticas de la Zona Franca como del puerto.
 
x) El inglés es la lingua franca de la tecnología. Si bien el castellano es un valor a hora de explotar el mercado latinoamericano, e incluso el estadounidense, resulta imprescindible mejorar las competencias idiomáticas de BCN y su nivel cultural en general. Así, se recomienda establecer el inglés como asignatura troncal en las escuelas y universidades, institucionalización del inglés como lenguaje de trabajo en las empresas, etcétera.
 
Todo lo anterior debería permitir escalar recursos, generar masa crítica y convertir BCN en una plataforma de innovación que, además de otras externalidades positivas, pueda competir con ciudades como Londres, Amsterdam, Dublín o Berlín, y que el próximo Soundcloud o Spotify decidan instalarse en BCN o, al menos, la consideren como una de sus opciones más atractivas. 
Nota: Imagen de Cornell University Library de dominio público.