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Estrategia de marca y nombres de dominio en la web2.0

No deja de sorprenderme cuando hago mención a ello en la Universidad o con clientes, la reacción que genera la facilidad con que pueden registrarse direcciones URL como nombre de usuario o "vanity URL" en las distintas plataformas de la web2.0, y la poca atención que se presta a dicha circunstancia por parte de los operadores económicos. En mi modesta opinión se está repitiendo una situación que tiene un precedente claro con la explosión de los nombres de dominio y los ciberokupas, antes de la la consolidación de las políticas existentes de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual ("OMPI") como pieza fundamental de todo el engranaje para el registro y la resolución de controversias emanadas entre el titular de un dominio y un tercero por el registro y explotación abusivos del mismo en el ámbito de los dominios de Internet.
 
Los elementos que componen la Red necesitan ser identificados y diferenciados de los demás por una dirección única e irrepetible. Como ya sabemos, ellos se logra mediante las direcciones IP y el sistema de nombres de dominio ("DNS", en su acrónimo en inglés). Los nombres de dominio, que participan de la naturaleza jurídica propia de los bienes inmateriales , pasaron de ser una simple dirección electrónica a convertirse en un signo distintivo sui generis que identifica a las personas, físicas y jurídicas, que utilizan la Red en todos los sentidos comerciales y modelos de negocio que ésta ofrece.
 
Sin embargo, y aquí radica una fuente potencial de litigiosidad, se puede registrar cualquier nombre de usuario como dirección URL en las redes sociales y aplicaciones web con el único requisito de que esté disponible -una de las excepciones sería facebook-, bajo su actual régimen "abierto", sin perjuicio de las condiciones legales de los servicios web, en el sentido de que apenas concurren restricciones para las personas o entidades que pueden registrarlos. Ello no obstante, ante un ilícito sería susceptible de aplicación tanto la normativa de marcas como la normativa de competencia desleal, que tienen como ventaja procesal la posibilidad de adoptar medidas cautelares ab initio.
 
A la espera de nuevos acontecimientos, el crecimiento de las redes sociales, así como la conveniencia de potenciar la marca en la web2.0, en particular de aquellas compañías cuya actividad sea de carácter transnacional, indica la necesidad y oportunidad de contar con un amplio portfolio de nombres de usuario. Por todo ello, recomiendo a todos los actores con mínima presencia en la web2.0, o que persigan una ventaja competitiva, que utilicen herramientas como namechk con carácter previo al diseño de su estrategia de negocio y configuración de su portfolio de nombres de dominio.