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Aspectos legales clave del SaaS

El Software como Servicio (“SaaS”) se expande entre las organizaciones que requieren seguridad, fiabilidad y disponibilidad. El objetivo de esta entrada de bitácora es la de desarrollar a nivel contractual las salvaguardas legales mínimas que se han de tener en cuenta en un entorno corporativo y que permitan la explotación de una plataforma SaaS en modo de seguridad.
 
En la actualidad, el régimen jurídico de los derechos de autor sobre el software y programas de ordenador se encuentra desarrollado en España fundamentalmente en el Título VII del Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (“LPI”). Estas disposiciones, a su vez, son fruto de la incorporación al derecho español de la Directiva 91/250/CEE, de 14 de mayo de 1991, sobre la protección jurídica de los programas de ordenador, creada con la finalidad de conseguir una política de propiedad intelectual e industrial homogénea en la Unión Europea, orientada a evitar distorsiones en la competencia por las divergencias entre las normas de los Estados Miembros en esta materia.
 
Fuera de esta regulación, la LPI no tipifica el contrato de SaaS ni de licencia de software ni delimita cuáles son las obligaciones de las partes. Por tanto, dejando a salvo estas excepciones, las partes se someten al principio de libertad contractual, con los límites establecidos en el artículo 1255 del Código Civil (es decir, siempre que dichos pactos no sean contrarios a las leyes, a la moral o al orden público).
 
En cuanto a la jurisdicción competente, de acuerdo con el principio de la autonomía de la voluntad, las partes podrán consignar en el contrato el tribunal competente ante el cual pretendan someter los litigios que puedan surgir en relación con el contrato de SaaS o licencia de software. De no hacerlo así, el tribunal competente se determinará en función de lo dispuesto en las normas de competencia judicial en materia civil y mercantil.
 
Como alternativa a la resolución judicial de conflictos, las partes pueden decidir resolver sus litigios por vía del arbitraje. El arbitraje puede resultar un procedimiento práctico para resolver un litigio entre partes establecidas en países distintos. Entre sus ventajas figuran la confidencialidad, aspecto muy valorado en la práctica empresarial, la posibilidad de elegir la composición del panel de árbitros, y la rapidez del procedimiento. 
 
Al objeto de que un contrato de SaaS pueda ser considerado como un acuerdo sólido deberá incluir los siguientes aspectos:
 
- Tipología de la transacción: El SaaS se refiere a la suscripción de un servicio vía electrónica por lo que la configuración idónea parece la del modelo de negocio de suscripción en lugar de una licencia de software al uso.
- Mantenimiento: El objetivo perseguido es la consecución de una prestación del servicio de calidad y que garantice un mantenimiento en condiciones óptimas.
- Nivel de servicio (“SLA”, en su acrónimo en inglés): La escalabilidad de la plataforma SaaS debe garantizar un nivel de respuesta ágil y alta disponibilidad.
- Responsabilidad legal: Así, deberán tenerse en cuenta todo tipo de acciones reguladas en la legislación común, tanto de carácter contractual (p.ej. acciones por impago) como extracontractual.
- Protección de datos y seguridad del negocio: Además de la regulación de protección de datos de carácter personal, en la plataforma SaaS deben contemplarse elementos de seguridad respecto al almacenamiento de los datos y comunicaciones electrónicas, tanto desde el punto de vista físico como lógico y organizativo.
 
Notas: i) Entrada de bitácora previamente publicada en ZyncroBlog el 6 de marzo de 2014 ii) Imagen de Francisco González de acuerdo a una licencia creative commons Atribución 2.0 Genérica (CC BY 2.0)

A las 21:46 del 20/04/2014 por omada